Tiempo al tiempo,
arriba y abajo,
se mueve arena de mi tiempo sin ti,
y mi alma te espera.
Te espera callada,
recordándote en el frío
murmullo de la noche
tan gélido como el río.
Sigue perdiéndose y desangra su esperanza,
pero recuerda su caricia
que soñando alcanza.
Su piel necesita de su piel,
y de su arena
para llenar su vida solo de ella.
Él recuerda tiempos,
tiempos de su arena,
en que fue feliz,
feliz con ella.
poesía eres tu
jueves, 22 de septiembre de 2016
Negro
Mientras ahora nunca llueva,
y el sol apagado evite a la luna,
el viento remueva la arena fina,
las olas choquen contra las rocas;
la brillante oscuridad te esperará.
Cuando el silencio grite por los corredores,
las heridas cerradas emanen sangre otra vez,
la calma corra apresurada por las calles,
los valientes se escondan en los rincones;
la tenebrosa luz apagará las sombras.
y el sol apagado evite a la luna,
el viento remueva la arena fina,
las olas choquen contra las rocas;
la brillante oscuridad te esperará.
Cuando el silencio grite por los corredores,
las heridas cerradas emanen sangre otra vez,
la calma corra apresurada por las calles,
los valientes se escondan en los rincones;
la tenebrosa luz apagará las sombras.
Será que huele a setiembre
Aulas llenas hasta los topes, cuchicheos en los pasillos,
llamadas al teléfono; ruegos y preguntas.
Será que huele a setiembre
luces que se encienden a las 8 de la tarde,
y soles que se apagan a media tarde;
en definitiva, venidas y al mismo tiempo despedidas.
Será que huele a setiembre.
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