Mientras ahora nunca llueva,
y el sol apagado evite a la luna,
el viento remueva la arena fina,
las olas choquen contra las rocas;
la brillante oscuridad te esperará.
Cuando el silencio grite por los corredores,
las heridas cerradas emanen sangre otra vez,
la calma corra apresurada por las calles,
los valientes se escondan en los rincones;
la tenebrosa luz apagará las sombras.
y el sol apagado evite a la luna,
el viento remueva la arena fina,
las olas choquen contra las rocas;
la brillante oscuridad te esperará.
Cuando el silencio grite por los corredores,
las heridas cerradas emanen sangre otra vez,
la calma corra apresurada por las calles,
los valientes se escondan en los rincones;
la tenebrosa luz apagará las sombras.
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